Experimento No. Diez!!!!!!

"LAS MALAS NOTICIAS"

¿Te has topado alguna vez con una persona que estaba amargada o deprimida y que todo lo que hacía era quejarse? Después de algún tiempo de estar en su compañía habrás notado que comenzaste a sentirte igual de deprimido o amargado.

¿Te ha sucedido que hay gente con la cual te encanta estar o conversar ya que siempre están sonrientes y son felices? a tal grado que te contagian de su felicidad

Bueno pues todo esto es por los efectos de la ley de la atracción, siempre vamos a atraer mas de aquello a lo cual le prestemos nuestra atención.

Hace algunos años vi una película que se llama 8 milímetros con Nicholas Cage, cuando terminé de verla me sentí tan deprimida y tan mal que no pude dormir; no creo que haya mucha gente a quien le pase algo tan exagerado de no poder dormir, pero a mi me sucedió y juré que no iba a volver a ver una película tan cruda; con el paso del tiempo he visto muchas películas depresivas y he salido del cine totalmente triste al grado de tener que rentar una película cómica para cambiar mi estado de ánimo.

Nuestro mundo ha evolucionado en muchos aspectos pero ha decaído en otros, en este caso los noticieros y medios informativos; se supone que la labor de ellos es mantenernos informados y vaya que es una labor importante, pero la mayor parte del material que nos ofrecen es de una calidad mórbida y amarillista.

Los medios nos manipulan a su antojo y los mensajes comerciales nos crean la "supuesta" necesidad de consumir su producto, para adelgazar o para ser mas joviales y mas felices y para vivir una vida mejor, ya que supuestamente sin esos artículos no podremos ser lo suficientemente felices. "según ellos"

Si quieres crear verdadera prosperidad no puedes darte el lujo de tener amistades que te utilicen como su paño de lágrimas, ya que eso merma tu desarrollo, tampoco puedes darte el lujo de darle mucho crédito a los noticieros y medios sensacionalistas.

Este experimento es muy sencillo, consiste en dejar de escuchar las malas noticias que salen en los periódicos y en los noticieros, muchas veces nos sirven como información pero en su mayoría las noticias están enfocadas hacia los sucesos desagradables y los problemas económicos, las injusticias y las guerras.

Prueba llevar a cabo este experimento por tan solo una semana; durante esta semana decide que no hablarás con el quejumbroso de la oficina o con el amigo que te llama para contarte sus penas.

Durante esta semana desconéctate totalmente de las malas noticias, no leas el periódico ni los noticieros, no te prestes a las discusiones del porque la pobreza y si cada día hay mas gente pobre o si los precios están aumentando y no hay suficiente trabajo.

Visualización.... El Perdón

Dentro de la escuela de la vida, el perdón es una de las materias más difíciles de aprender. Consideramos que guardar rencor es más fácil y más seguro, ya que esto impide que las personas que en algún momento nos hicieron daño, nos vuelvan a lastimar. Nada está más lejos de la verdad.

Tenemos que ser conscientes que el perdonar nos hace libres, nos quita la carga. Recordemos que la energía acumulada en nuestro organismo por el rencor, baja nuestras defensas desencadenando enfermedades que, de manera gradual, pueden causarnos hasta la muerte, como por ejemplo el cáncer.

Sólo basta perdonar para darnos la oportunidad de vivir en libertad. No es necesario que la persona a la que perdonamos se entere. Tampoco tenemos que reiniciar la relación si no lo deseamos. Tampoco se trata de olvidar. El perdón nos sirve para que este tipo de recuerdos no nos dañe más, para que ya no nos duelan. El perdón es para el bien de la persona que perdona.

Es necesario antes de perdonar a los demás, aprender a perdonarnos a nosotros mismos. Dejar de atormentarnos por lo que hicimos o dejamos de hacer. Elimina la culpabilidad de tu esquema de vida y en su lugar saca provecho de tus errores aprendiendo de ellos y no volviéndolos a cometer.

Para perdonar elige actuar mediante la compasión, la comprensión y la ausencia de juicios.

El ejercicio

Colócate en una posición cómoda, cierra los ojos, y haz algunas respiraciones profundas.

Ahora imagina que estás en un lugar agradable, cómodo y seguro, advierte la paz que sientes allí. Estás muy a gusto, en calma y en completa relajación. Inspira, y siente cómo te invade una tranquila fuerza.

Ahora piensa en una persona que te provoque algún resentimiento, puede ser del pasado o alguien a quien ves cada día. Forma su imagen en tu mente. Inspira y siente tu fuerza interior. Al dejar salir el aire, salen con él el temor y la inquietud.

Ahora invita a esa persona a que venga a ese lugar seguro en el que estás. Inspira y siente la integridad que hay dentro de tu ser, permítete mirar a esa persona.

Comienza a comunicarte con esa persona, a manifestarle los pensamientos y sentimientos que hasta ahora has tenido callados. Con valor y buena disposición, cuéntale la verdad de tu experiencia.

Ahora escucha lo que esa persona te dice. Centra toda tu atención en atender a sus palabras y a los sentimientos que tal vez hay detrás de ellas. Sin prejuicios y con paciencia, escucha. Escucha todo lo que tenga que decir, pon atención a la verdad que se esconde detrás de sus palabras. Deja de lado toda acusación, toda crítica, deja de lado el orgullo que se aferra al resentimiento. Inspira hondo y siente la integridad que llevas dentro de tu ser.

Mira a esa persona a los ojos. Deja marchar todo tu temor y ve más allá de su temor. Suelta la carga del resentimiento y permítete perdonar. Deja marchar las críticas y ve con una nueva claridad. Mira más allá de los errores y equivocaciones de esa persona y ve su integridad.

La miras nuevamente a los ojos y dejas que los aparentes problemas que se interponían entre ustedes se vayan desvaneciendo hasta que desaparecen. Inspira y siente tu fuerza interior. Si hay alguna otra cosa que deseas decirle, tómate unos momentos para hacerlo.

Ahora dejas marchar el pasado y ves a esa persona como si en este momento la vieras por primera vez. Cada uno de ustedes sabe ahora quién es realmente el otro.

Con esa sensación de libertad que va más allá del entendimiento, te despides y la observas marcharse.

Ahora te ofreces a ti ese perdón, dejando marchar todo sentimiento de culpabilidad, las auto acusaciones. Dejas marchar las autocríticas, haces sitio en tu corazón para ti, te abres el corazón, con la seguridad de que siempre mereces tu amor. Siente cómo aumentan tu libertad y tu alegría a medida que abres totalmente el corazón a tu poder de amar, de vivir plenamente.

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